Nostalgia de la compañía

1 jul. 2012


La muerte de Juan Alberto Badía desencadenó un homenaje en cadena nacional con archivos, entrevistas y análisis de la  figura mediática. En ese recorrido, había dos líneas que se destacaban en todos los medios de comunicación. Por un lado, la nostalgia por el memorable “Badía y Compañía”, que captaba el espíritu de la primavera democrática y la riqueza de la cultura popular que se volvía accesible a las audiencias masivas. Por otro lado, el desprecio por la televisión pública y el olvido selectivo sobre las consecuencias de la privatización del espectro radioeléctrico que justamente, dejó a ese mítico programa sin pantalla.


En este cambio de época, en el que los ciudadanos a pie –consumidores de medios- están más informados –y formados- en la lectura de los discursos, se replica esta añoranza por un programa y un conductor que hacía culto al respeto por el entrevistado, la cultura y el arte y el espacio a las nuevas voces.
Otros aspectos destacados en el homenaje mass mediático fueron las iniciativas de Badía por recorrer el país o generar el clima intimista de un estudio de radio, bajo los reflectores de la televisión. Estas características no son más que el federalismo y el sentido de una comunicación no comercial, verdaderamente social con un objetivo de encuentro y no de venta. Banderas enarboladas y “aguantadas” por los ámbitos académicos y organizaciones sociales excluidas del decreto ley de Radiodifusión –vigente y vetusto hasta el siglo XXI-.
Sin embargo, los canales privados obviaron la trayectoria de Juan Alberto Badía en la Televisión Pública donde se desempeñó antes de su enfermedad. Vale recordar el ciclo “Badía en concierto” con artistas de todos los géneros que compartían un living y tocaban en vivo. O el magazine “Estudio País”, con un fuerte sentido federal con voces representativas de cada provincia o el concurso de preguntas y respuestas del Bicentenario, con participantes de distintas edades sobre cultura general argentina. Estos ciclos no aparecieron en los archivos. Incluso, hubo comunicadores que decían “se tuvo que ir a ATC, porque no tenía más lugar”, de un modo despectivo, pero esa era la única pantalla para continuar con los valores que sostuvo Badía a lo largo de su trayectoria.
Es raro que este nivel de ocultamiento llega a la exposición de la contradicción cuando, por ejemplo, tn reproduce entrevistas en 360 tv, una señal digital que en Cablevisión (y otras operadoras) no incluyen en su grilla. Más allá del dolor por la perdida del conductor, se hicieron malabares para mostrar que esa nostalgia de la compañía comenzó hace más de 20 años cuando el paradigma de la comunicación se tiñó de neoliberalismo.