Un nuevo aniversario de un comienzo de una etapa sombría y cuyas consecuencias tienen presencia en nuestros días. Son 33 años del Ultimo Golpe Militar, el más cruento de una triste sucesión del siglo XX. Es lamentable que desde que se estableció este día para conmemorar a la víctimas (todos, pero hay quienes no ven los daños) y exigir "Juicio y Castigo", me encontré en la situación de explicar porque hoy es feriado a personas que vivieron la época ó quizás la miraron por la ventana.
Entonces la consigna es "conmemorar", esto es "con memoria", lo que pasó. No se trata de rencores sino exigirle al Estado y a muchos sectores de poder, su mea culpa, y el debido resarcimiento por aterrorizar a la sociedad. Ya se logró la anulación de las llamadas "Leyes del Perdón", pero los juicios están atascados y muchos acusados gozan de libertad, de una impunidad de más de tres décadas. Junto al hecho que aún hay una parte importante del Poder Judicial cuyo personal fue nombrado en ese período, a cambio de priorizar la "Seguridad Nacional" sobre los Derechos Humanos.
La última línea del párrafo anterior parece muy actual, si nos guiamos por lo publicado en este mes en muchos medios: Seguridad/Inseguridad, Mano Dura/Derechos Humanos. Con una repetición incesante, hubo canales que salvaron su programación por el lapso de dos semanas. Tal es el caso de América, cuyos noticieros dedicaron más de mitad de la emisión a notas de la inseguridad reforzadas por las intervenciones de su conductor, Guillermo Andino, que estuvieron más cerca de ser incendiarias que de generar calma.
Podríamos decir que el periodismo tiene la obligación de cubrir los hechos y efectivamente, hay robos, secuestros y sobretodo, violencia. Pero hay modos de presentarlos vinculados a la ideología del medio. Sin embargo, este canal no es sólo de noticias, sino que gran parte de las horas destinadas al "espectáculo" fueron rellenadas hablando de la inseguridad y los modos más fáciles de solucionar un problema de décadas de gestación. Así escuchamos a Susana "El que mata tiene que morir" Giménez, Marcelo "siempre fui defensor de los derechos humanos" Tinelli, Cacho "que pongan un muro en la Plaza de Mayo" Castaña y Patricio "hay que darle Paco a todos los pibes, así se mueren más rápido" Giménez. Estos representantes de "la voz del pueblo" (aquí viene el cuestionamiento si uno es del pueblo o a dónde pertenece, no?) llenaron el aire de la tele y de un canal cuyo dueño arma su carrera política a base de "su propuesta" (¿?) para solucionar la inseguridad. Sin embargo, Francisco De Narváez luego no se presenta en el Congreso para discutir las leyes que buscan proteger a las mujeres víctimas de violencia familiar. Claro, porque eso no es inseguridad, sino "un delito del orden privado", dicen quienes no se preocupan.
En esos discursos desfilaron rasgos de ese pasado sombrío bajo el título del "sentido común" y en medios de comunicación desregulados por el Decreto-ley de radiodifusión nacido en la última dictadura militar. Años más tarde y en democracia, diferentes gobiernos otorgaron más concesiones a las grandes empresas. Hoy aparece un proyecto para cambiarlo. Una reforma necesaria e importante ya que toca un sector muy concentrado y, obviamente, se viene un tiempo de puja feroz de poderes. Sería interesante que en la nueva ley se obligara a las empresas mediáticas a expresar su apoyo a un candidato o partido en tiempos eleccionarios y se prohiba la propiedad de las licencias a quienes tengan puestos en cualquier de los tres poderes o en empresas de otro rubro, para que también quienes son formadores de la opinión pública les llegue la hora de la memoria, la verdad y la justicia.

Efectos colaterales

5 mar. 2009

Como en una guerra hay ataques, estrategia y reflejos para atacar y defenderse. Pero a veces las acciones no tienen el resultado esperado: es dañada la sociedad civil o bien, el desastre genera que la opinión pública (para sintetizar, medios masivos, organismos internacionales y la calle) también se ponga en contra. Esto es lo que se llama "efectos colaterales".
Lo cierto es que en la última quincena se dieron algunos hechos no en la guerra, sino en la política nacional, que nos hacen pensar en el "sin querer queriendo". Obviamente, ante cada decisión está la posibilidad del error, y su presencia, en el mejor de los casos, puede hacernos titubear. Al entrar en un año electoral con la crisis mundial de fondo, todo está más caldeado. Aparecen héroes, víctimas, ganadores y perdedores. S,í como en la guerra. Pero con la excepción de que los roles cambian de un momento a otro. Paso a dar ejemplos de estas últimas semanas.
Fue comentado, repetido, criticado el desaire que el Gobierno le hace al vicepresidente Cobos luego de su "no positivo" tembloroso, que lo catapultó como un referente de la oposición o como un traidor, según de donde se lo mire. Podríamos hablar largo de las conflictivas relaciones con los vice en la historia argentina, pero es para otro post u otro blog. La decisión de Cobos le trajo una visibilidad desproporcionada a su propuesta, quizás a lo que alguna vez imaginó, pero fue quien aquietó las aguas. La 125 no se puso en marcha, dos meses después el mercado se derrumbaría y el campo lo lamentaría.
Dentro de lo que no se dice por parte de los dirigentes, de uno y otro lado, hay símbolos con los que el kirchnerismo siempre actuó. Esta vez, en el natalicio de San Martín le quitaron los granaderos al acto que presidió el vice opositor. Con el fin de desgastarlo, desde los medios esto agiganta a la víctima y la acción va en sentido contrario. No es la primera vez de estos pequeños desaires, sólo que en esta oportunidad el efecto colateral cayó sobre la ciudad de Yapeyú. Esa que conocemos por los libros de historia como el lugar donde nació y creció el padre de la Patria. Sus habitantes esperan cada año su fiesta para recordar al Prócer, con su casita cuidada y, obviamente, la escolta de los Granaderos. De todos modos, el acto se realizó con Cobos sin esos soldados azules con galera pero con la imagen del pueblo despidiendo en la terminal al micro con los efectivos mirando por la ventanilla.
Otro caso es el del senador Reutemann que abandonó el bloque oficialista con mucho ruido mediático. Otra vez, se formó al héroe, "a la nueva figura de la oposición", "a la grieta en el Gobierno", luego se unieron más en esa separación. Hombres poderosos en sus provincias con pasados vinculados al caudillismo. Pero aquí, el ex corredor de F1 surgió sin demasiadas palabras, tal como es su estilo, oscilando entre la tibies y la parquedad. Como cuando en la sucesión de Duhalde no aceptó la candidatura oficial, argumentando que había visto cosas que no le gustaban y nunca más volvió a explayarse. Sólo se fue, como en las inundaciones en la provincia que gobernaba, Santa Fe.
Entonces, ¿su desvinculación del bloque del Frente para la Victoria hiere al gobierno? No, todo lo contrario. El efecto colateral de Reutemann es la ganancia del oponente porque el partido perdió a ciertas figuras con dudosa imagen para la opinión pública. Una fuga de cerebros. Sí, se descuentan ciertos votos seguros en la Cámara alta, pero todo puede cambiar de un momento a otro. Es el tiempo de las alianzas, es el tiempo caldeado.

Sé solamente bella

1 mar. 2009

"Espejito, espejito, ¿quién es la más bella?", interrogaba con insistencia la malvada del cuento Blancanieves y desde el otro lado, arrogantemente se sentenciaba que la más hermosa era aquella hacendosa joven que vivía en el bosque sin ostentar fama alguna. Simplemente era bella.
En cada cuento hay una princesa que sueña con su príncipe azul y la vida de una reina. Si en la Cenicienta, había un hada que convertía a la heroína en una bella joven y a la calabaza en carruaje, hoy en Colombia, el final feliz se resuelve en: "Sin tetas no hay paraíso".
Hoy no hay tal espejo mágico, pero sin duda hay imágenes de lo que hay q tener para pertenecer. Lejos de Bogotá, la quinceañera Catalina pide "salir de este agujero", tal como lo reza la canción de la serie. Y no tiene muchas opciones en el horizonte o al menos, ninguna sencilla y de resultados seguros. Ella tiene una familia compuesta por su madre y su hermano mayor; un novio (de su mismo origen) y un grupo de amigas con iguales aspiraciones: "dinero para comprarme todo lo que quiero".
En este orden, el poder lo ostentan los narcos y para entrar a ese círculo de poder, hay que alistarse a su servicio. De este modo, para los muchachos ( como el hermano de Catalina) queda empezar como sicario; mientras que para las chicas, ser putas. La única condición es ser leal a ese orden.
Catalina es muy joven, bella, ambiciosa pero ingenua. Se ofrece en el mercado, pero no tiene curvas exuberantes. Está más cerca de una modelo que de una vedette. Por eso, no tiene el mismo precio que sus amigas y no es demandada por "los duros". Es decir, le faltan tetas, pero no tiene dinero para operarse y es menor de edad para tal cirugía. De ahí, su obsesión por operarse y convertirse en la "querida" de uno de la organización.
Hasta aquí, el conflicto de Catalina y su universo. No voy a adelantar más (para quienes no la vieron), ni repetir (para aquellos que si la siguieron) su itinerario para cumplir con el lema: "Sin tetas no hay paraíso"; sino que voy a destacar ciertos aspectos interesantes de esta ficción.
Sin duda, la frase "basada en una historia real" resulta atractiva y mucho más si esta acompañada por la información de que fue llevada a un libro y que su autor, Gustavo Bolivar Moreno, la adaptó para televisión. Tiene su resultado: esta muy bien contada. Es destacable cómo no pierde su nexo con el escenario natural: Latinoamérica, con sus personajes, sus modismos y su modo de vivir.
Aquí no hay español neutro, sino miles de regionalismos coloquiales (que el espectador aprende su sentido a lo largo de las emisiones). Allí reside un aspecto llamativo del relato: no hablan diferente entre las clases porque su origen es el mismo. Es decir, entre los narcos y estas chicas no hay grandes distancias de vocabulario. Obviamente, la jerga del negocio y las limitaciones educativas de estas heroínas falsas abren una brecha, pero no sustancial. Entonces, con los jefes tienen el mismo origen pero ellos son millonarios, cuentan con el poder de las armas y de un ejército a sus pies. Son algo así como los nuevos ganadores.
También, "Sin tetas.." tiene el valor de exponer este orden, que no se cuestiona, aquí Catalina lucha por entrar en él. No para manejar una organización, sino para disfrutar de sus beneficios. La fuerza de la protagonista es su belleza y su inocencia ante EL negocio.
Aunque pertenecer tiene su precio: la pérdida de la libertad hasta la vida misma. Esto es porque si logra ingresar en este círculo se convierte en cómplice, si la suerte cambia y si no, será un objeto en un orden sumamente machista.
Esta ficción colombiana no pierde coherencia con la tv actual: no denuncia, ni juzga, sólo cuenta una historia con algo de sexo(con la prostitución sin prejuicio desde la mirada de la protagonista, donde ser puta es un medio para convertirse en una señora), crimen y costumbrismo. Es una gran historia basada en una vida más.

Link:
Entrevista a Gustavo Bolivar Moreno