Esa Mitad

24 ago. 2011

 Más allá del margen de votos entre Macri y Filmus, desde el discurso mediático se erigieron otros dos protagonistas antagónicos, en la lectura de la elección porteña. Por un lado, el “exitoso cerebro” de la campaña Pro, Jaime Durán Barba y por el otro, el “fascista” Fito Páez con la columna post-escrutinio, publicada en Página 12.


A partir de allí se amplificó un debate en el que los medios de comunicación replicaron el “asco” que le generaba al artista la mayoría que optó por Macri y en pocos espacios, se reprodujeron los argumentos que desarrolló el autor. En su artículo caracterizó a los porteños como mezquinos, individualistas, banales y conservadores, entre otros adjetivos del mismo tenor. Según Páez, este perfil fue cautivado por el actual jefe de gobierno.

Por otra parte, el asesor ecuatoriano aparece como el gran héroe comunicacional al plantear una estrategia electoral con una amplia adhesión. Sin embargo, su concepción del ciudadano no difiere tanto a la de Fito. En su libro “Mujer, sexualidad, internet y política. Los nuevos electores latinoamericanos” (2006) los describe como quienes “no votan por ideas, no suelen entenderlas demasiado ni les parece interesante perder su tiempo en estudiarlas” (ibíd., p. 345); “elector individualista, mediático” (ibíd. 348); “antes que solucionar problemas básicos de infraestructura, quieren lograr comodidad y diversión […] no pueden vivir sin televisor, celular y sin pintarse el cabello” (ibíd., p. 355); entre otras caracterizaciones.

¿Existe, entonces, demasiada diferencia con lo dicho por Páez? No, por eso los medios de comunicación enfatizaron el “asco” hacia los capitalinos y se lo atribuyeron al kirchnerismo, en una muestra más de la “crispación”.

No podemos dudar de la habilidad de Durán Barba, ya que para llegar al “corazón del elector” construyó una campaña sin conflictos y un personaje amigable. En ese sentido, la estética similar a Portugal Solidario 2010, los globos, la cumbia y el rock contagian ese espíritu de fiesta y diversión. En ese discurso, los afiches de “vos sos bienvenido” son propios de folletos turísticos, donde el ciudadano porteño, paradójicamente, recibe la tarjeta vip (o pro) a su propia Ciudad.

Paralelamente a la disolución de las otras figuras del partido (otrora candidatos), se acentuó la personalización del Pro en Mauricio Macri con la mediatización de su vida privada. Estos procesos si bien no alcanzaron a los planes presidenciales del jefe de Gobierno porteño, fueron suficientes para propiciar la imagen del representante “amigo” que pregona Durán Barba. Así el cliché “pan y circo”, es alimento del populismo de derecha, tal como ocurre en Francia e Italia. Despolitiza el Estado, la comunicación y sus mensajes.

Por otra parte, la postura de Fito no es nueva. Basta con recordar la canción y el videoclip de “el diablo en tu corazón” dedicada, explícitamente, a la Ciudad de Buenos Aires, sin Pro en el gobierno. También, fueron versos provocadores, en su momento, como: “Buenos Aires hoy te falta mambo, te sobra muerte y pasarela” y “te haces la chica sin tabú, pero sufrís baja presión”. Expresiones tan crudas como las de su polémica columna que no reprocha a quienes no eligieron a Filmus, sino a aquellos que aprobaron la gestión macrista y sus valores, tras cuatro años de mandato.

Más allá de los resultados, tanto Durán Barba como Fito Páez han mirado del mismo modo a esa mitad que optó por la reelección de Macri. Para uno, son los nuevos tiempos y para el otro, es repulsión. El héroe y el villano han sido armados al gusto de los intereses de los medios de comunicación.