CQC con su particular modo de integrar mujeres

4 abr. 2011

Anoche volvió CQC. Aquella sigla que denotaba la irreverencia, la crítica destructiva y el desencanto político que llevaba a lugar de estrellas a los ignotos noteros. Muy 90's. Pasaron muchos años y el estilo de los hombres de negro pasó a ser un ejemplo en las escuelas de periodismo y de profesionalidad en noticieros, donde el cronista sobresale por su carisma y/u ocurrencia para pasar los límites.
Este año, el programa presenta cambios: la primera notera mujer y movimientos en el staff. En contenido, poco y nada. En las últimas ediciones, la "novedad" que vendió cqc es la participación de mujeres, para acortar la acidez machista y tan retrógada, que contradecía la irreverencia con la se vanagloriaba el ciclo.
Sin embargo, Ernestina Pais, frente a la conducción, y la incorporación de la nueva notera son sólo mensajes simbólicos. Hasta aquí, y como ocurre en otras esferas del poder, las representantes del género se masculinizan y reproducen un discurso banalizado de la mujer en la sociedad. Esta premisa puede sonar como una sentencia final, pero es la conclusión más simple que se puede elaborar después de mirar la "encuesta" sobre las legisladoras y ministras en la política y cómo los hombres opinan públicamente acerca de su rol.
En el último aspecto, era bastante evidente que ningún político iba a arriesgar su imagen con algún comentario misógino. Mucho menos en un año electoral. Pero aquí la postura de la nueva notera equivoca la metodología. Se dedica a tocar y coquetear con los entrevistados, los comentarios irónicos son ineficaces y no interpela defendiendo el espacio de una mujer que toma la palabra.
Esto se intensifica cuando al dialogar con la ministra Garré y legisladoras de distintas pertenencias partidarias, se dedica a consultarlas en un doble sentido desgastado acerca de sus preferencias sexuales, estética, y demás cuestiones insignificantes con relación al ejercicio del poder que detentan. Ante la idea de la encuesta hubiese sido mucho más interesante consultarlas acerca de: despenalización del aborto, violencia doméstica, acortar la brecha salarial por igual trabajo, mejorar las condiciones laborales en caso de embarazo y lactancia, la estereotipación en medios de comunicación y fundamentalmente, saber en qué están trabajando para desmembrar la red mafiosa de trata de personas, cuyas principales víctimas son las mujeres y los niños. Fue muy triste este silencio que menosprecia el potencial de las mujeres en el poder público.
Obviamente, estos temas incómodos no son rentables al protagonismo de la figura del notero. Siempre "garpa más" el espectáculo y la ridiculez (se debe mencionar a la pésima nota de Gonzalo Rodriguez en Italia en una fiesta popular que tiran naranjas-> eso lo hacía Tinelli en la última década infame). Esto excede a la periodista, es una práctica institucionalizada del programa: la mosca sofista, que molesta desde la retórica pero nada propone. Una lástima.