#MehGusta3 "Los Intelectualoides del Morral"

12 ene 2013

Los invito a leer online, el número 3 de Revista Mehgusta.



Comunicadores de la Argentina - COMUNA convoca a la Primera Jornada por la Comunicación Democrática el 1° de diciembre en la Ciudad de Buenos Aires, con el propósito de debatir ideas para fortalecer el acceso a la información, la libertad de expresión y la pluralidad de voces.
Pondremos en discusión protocolos que ayuden al tratamiento profesional de la información, reglas y orientaciones que se vinculan con temas como género, ética, derechos humanos, medio ambiente, niñez y adolescencia, entre otros.

La asociación COMUNA trabaja por preservar el valor de la comunicación como derecho humano básico, una propiedad social compartida y no como una mercancía. Por eso defendemos la aplicación plena de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y promovemos el ejercicio de la cláusula de conciencia.
Amparamos la comunicación democrática, nos enfrentamos a los oligopolios y a las posiciones dominantes y abogamos por la transparencia informativa y la exactitud de datos.
Nos oponemos a que los empresarios de la comunicación sean dueños o tengan participación accionaria fuera del ámbito comunicacional, así como a que funcionarios públicos tengan participación accionaria en empresas de medios.
Próximamente, COMUNA difundirá el cronograma de exposiciones y actividades, los disertantes y los debates previstos.  

Buenos Aires, 10 de noviembre de 2012
Mail:               comunicadores.argentina@gmail.com
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Facebook:       www.facebook.com/ComunicadoresArgentina
Twitter:           @comunarg

Para realizar entrevistas y colaborar con la difusión de la Jornada, por favor comunicarse con:
Hugo Muleiro:  15-4564-4859  comunasecretario@hotmail.com

La "Pomelización" de Lanata

10 sept 2012


La nueva temporada de “Peter Capusotto y sus videos” generó expectativa en adeptos como en extraños. Es que las creaciones de Pedro Saborido parodian a los productos de la industria cultural rockera, exponiendo la nostalgia de ya no ser y reflejar sus ecos en otros ámbitos sociales. Es por eso que no han faltado las asociaciones entre Macri y Micky Vainilla, como la representación real y política de los clichés del cantante de derecha, maquillados en el pop edulcorado, como evidencia de su vanguardia.

Sin embargo, uno de los personajes de Capusotto que se sostienen a lo largo de sus temporadas es Pomelo: el estereotipo del rocker que fue el ídolo adolescente por su rebeldía al sistema pero que no ha mostrado signos de madurez ni artística ni personal, décadas después. En ese escenario, se ha vuelto sólo un personaje mediático que busca el reflector a sus tristes transgresiones. El ídolo de poster ya no es artista, se repite sin éxito y su fanático ya no lo admira.

En el plano de lo real, muchos buscaron identificar al sujeto parodiado en Charly García o Juanse. Al respecto, vale recordar cuando Jorge Lanata le dijo a Charly: “creo que vos hiciste grandes cosas y después te empezaste a copiar a vos, y te das cuenta”, en una entrevista televisiva del año 2000.

Para los que elegimos el periodismo como un modo de expresión y de participación en lo público en la década del 90’, los referentes eran Jorge Lanata y Mario Pergolini, entre otros. Pero desde el debate de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual se incluyeron a los consumidores de medios a cuestionar la autoridad presunta de los líderes de opinión y ellos mantuvieron un discurso conservador desde la subestimación canchera a la reforma.

Las declaraciones públicas de periodistas, que otrora resistieron al menemismo, no aportaron ideas, sino que defendieron los intereses corporativos. En el caso de Lanata su incorporación estelar al Grupo Clarín nos generó el desencanto propio de un fan de Pomelo, pero si analizamos hay coherencia en su conducta. Por ejemplo, siempre sostuvo un desprecio hacia lo público, entonces no es extraño que se muestren descreídos de la era kirchnerista por su restauración del Estado.

Pero el descrédito es aún más amplio, alcanza la política. Para Lanata todos los gobiernos, en todas sus líneas, son iguales: corruptos, ladrones y censuradores. Es así que reitera el informe de las propiedades de los principales dirigentes en comparación de sus declaraciones juradas, obviando la investigación hacia empresarios o al accionar corporativo. Sin duda, son informes relevantes pero que por su reiteración, pierden impacto.

No hay nada nuevo en los últimas producciones de Lanata, sólo la microficción para ilustrar y estereotipar a CFK y a otros funcionarios, que guardan la relación de enfatizar su críticas al Grupo Clarín. Ese periodista transgresor de las noticias, los enfoques y la comunicación, se volvió un cliché de su propio personaje. Ya no es el hecho, sino Lanata. Si en los 90’ la rebeldía era fumar en televisión, ahora espectaculariza una sesión de diálisis. Si en tiempos del indulto, denunciar y sostener la lucha de los organismos de Derechos Humanos era la bandera, hoy la fuente consultada son los militares para operar mediáticamente.

Lo cierto es que frente a la explicitación del enfrentamiento entre el poder político y el económico, Lanata optó “por el más débil, que en esta caso, es Clarín”, aunque en el pasado dedicaba editoriales completos denunciando el abuso de posición dominante en, por ejemplo, Papel Prensa.

En una exaltación del show periodístico, Jorge Lanata se considera un transgresor ante la denuncia al Gobierno nacional, pero se repite, tiene eco mediático producto de la concentración pero ya no representa al periodismo joven, hace intentos torpes como Pomelo buscando un nuevo hit que hoy suena a plagio.


Ya salió #Mehgusta2 online!

24 jul 2012






Ilustraciones de Emiliano Bellini
Más de su arte en http://belliniplastica.blogspot.com.ar/

Nostalgia de la compañía

1 jul 2012


La muerte de Juan Alberto Badía desencadenó un homenaje en cadena nacional con archivos, entrevistas y análisis de la  figura mediática. En ese recorrido, había dos líneas que se destacaban en todos los medios de comunicación. Por un lado, la nostalgia por el memorable “Badía y Compañía”, que captaba el espíritu de la primavera democrática y la riqueza de la cultura popular que se volvía accesible a las audiencias masivas. Por otro lado, el desprecio por la televisión pública y el olvido selectivo sobre las consecuencias de la privatización del espectro radioeléctrico que justamente, dejó a ese mítico programa sin pantalla.


En este cambio de época, en el que los ciudadanos a pie –consumidores de medios- están más informados –y formados- en la lectura de los discursos, se replica esta añoranza por un programa y un conductor que hacía culto al respeto por el entrevistado, la cultura y el arte y el espacio a las nuevas voces.
Otros aspectos destacados en el homenaje mass mediático fueron las iniciativas de Badía por recorrer el país o generar el clima intimista de un estudio de radio, bajo los reflectores de la televisión. Estas características no son más que el federalismo y el sentido de una comunicación no comercial, verdaderamente social con un objetivo de encuentro y no de venta. Banderas enarboladas y “aguantadas” por los ámbitos académicos y organizaciones sociales excluidas del decreto ley de Radiodifusión –vigente y vetusto hasta el siglo XXI-.
Sin embargo, los canales privados obviaron la trayectoria de Juan Alberto Badía en la Televisión Pública donde se desempeñó antes de su enfermedad. Vale recordar el ciclo “Badía en concierto” con artistas de todos los géneros que compartían un living y tocaban en vivo. O el magazine “Estudio País”, con un fuerte sentido federal con voces representativas de cada provincia o el concurso de preguntas y respuestas del Bicentenario, con participantes de distintas edades sobre cultura general argentina. Estos ciclos no aparecieron en los archivos. Incluso, hubo comunicadores que decían “se tuvo que ir a ATC, porque no tenía más lugar”, de un modo despectivo, pero esa era la única pantalla para continuar con los valores que sostuvo Badía a lo largo de su trayectoria.
Es raro que este nivel de ocultamiento llega a la exposición de la contradicción cuando, por ejemplo, tn reproduce entrevistas en 360 tv, una señal digital que en Cablevisión (y otras operadoras) no incluyen en su grilla. Más allá del dolor por la perdida del conductor, se hicieron malabares para mostrar que esa nostalgia de la compañía comenzó hace más de 20 años cuando el paradigma de la comunicación se tiñó de neoliberalismo.


Sección La Ventana: Medios y Comunicación


FISCALES DEL SPONSOREO

Cecilia Díaz analiza la manera como los medios informativos y las empresas utilizan el esponsoreo a deportistas para lograr su propia visibilidad, relegando a segundo plano el aporte que hace el Estado

Por Cecilia B. Díaz *

Brian Toledo es una de las promesas de la delegación argentina que va a competir en los próximos Juegos Olímpicos en Londres. No es para menos. El joven de Marcos Paz batió records en lanzamiento de jabalina en el Grand Prix Sudamericano de atletismo de este año, donde obtuvo una medalla de oro que se suma a la presea de bronce que alcanzó en los pasados Juegos Panamericanos de Guadalajara. Hoy protagoniza publicidades, a pesar de practicar un deporte “impopular” entre los argentinos.

Hasta aquí nos encontramos con una historia rica para las crónicas periodísticas, ya que se combinan con gracia un origen humilde, juventud y éxito. Sin embargo, Toledo no sólo es un representante del atletismo local, sino un ejemplo de los resultados de las becas del Plan de Deporte Federado y de Representación Nacional del Ministerio de Desarrollo Social, que le permite dedicarse a su entrenamiento de forma exclusiva.

Este apoyo hoy se oculta o se relativiza como parte del discurso hegemónico. En otros tiempos, desde la fiscalía del periodismo deportivo se señalaba la falta de aportes públicos a los deportistas argentinos en disciplinas atléticas. En ese escenario, el amateurismo se volvía heroico: esos jóvenes daban todo por su bandera, aunque la patria no hiciera nada por ellos. En consecuencia, los logros alcanzaban por esfuerzo y constancia individual.

Así entonces se suele explicar la sobreabundancia de la cobertura del fútbol y de novelas tejidas a su alrededor. El atletismo y otras disciplinas quedaron relegadas de la pantalla aun en pleno juego olímpico. Porque, desde la lógica del rating, estas competencias no revisten valor, ya que no atraen a las audiencias. Venden sólo cuando un argentino gana una medalla.

Eso ocurrió en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, donde la falta de resultados de los equipos argentinos, de deportes tradicionalmente favoritos, vaciaron minutos de aire y de interés periodístico. En paralelo, el avance del equipo de hockey femenino sobre césped frente a las potencias mundiales obtuvo resonancia mediática masiva. Así el equipo logró la transmisión en vivo de sus partidos, entrevistas a sus figuras y la expectativa ante cada resultado. Las Leonas empezaron a existir mediáticamente y, con esa visibilidad, se sumaron los sponsors privados.

Lejos de una actitud caritativa, estas empresas buscan no sólo amalgamarse a los aspectos simbólicos del deportista, sino también recibir la cobertura mediática sobre los logos, exponenciar la publicidad y aumentar su imagen. Esta breve explicación del marketing no es reclamada por los periodistas deportivos cuando sostienen que una disciplina no cuenta con el apoyo suficiente para dejar el amateurismo. A su vez, si estas historias recibieran la atención periodística, eso redundaría en ingresos que sostengan el entrenamiento y la preparación en las sombras.

Con una trayectoria más consolidada, Brian Toledo hoy protagoniza spots televisivos y gráficos, cuenta con el sponsoreo de empresas privadas que se suman al fomento del Estado nacional. Sin duda, esto no garantiza un medallero repleto por sí solo, pero evidencia un cambio de rol del Estado en el deporte. ¿Este aspecto será evaluado en las crónicas periodísticas? ¿Los resultados serán parte de un logro colectivo o sólo el brillo de individualidades?

Más allá de un enfoque informativo, en una situación particular se observa –en este caso la trayectoria deportiva de un atleta– el modo en el que la cobertura mediática y el discurso que la acompaña se erigen como el fiscal, juez y cura de la acción del Estado. Así, desde una mirada simuladamente aséptica, neutral, los medios de comunicación esconden su peso en la distribución del capital simbólico y construcción del sentido.

* Licenciada en Comunicación Social, periodista y docente universitaria (UNLaM).

Link: http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-197336-2012-06-27.html
Replicado en:
Secretaria de Deporte de la Nación
FM del Sol de Mar del Plata 100.7

Revista Mehgusta #1

5 may 2012

Hola Amigos,

Aquí les dejo la versión online de la Revista Mehgusta, fruto de un colectivo de comunicación del que soy parte   . La propuesta consiste en una compilación de artículos de opinión sobre diversos temas de actualidad con un enfoque irónico y sus correspondientes contrapuntos, con la finalidad de mostrar diferentes puntos de vista sobre lo mismo y no ubicarnos en el pedestal de la verdad, del que el periodista suele hacer gala.
Muy pronto, salimos con el segundo número que es mucho mejor!

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El otro amenazante

7 dic 2011

En los últimos dos años, se experimentó una explosión de presentaciones y nuevos productos dedicados a esterilizar los ambientes, los objetos y las manos. Desde jabones hasta yogures que potencian las defensas del cuerpo, pasando por aerosoles y toallas desinfectantes, se conformó una oferta para la protección frente a virus y bacterias.

Como un resabio de la paranoia desencadenada por la gripe H1N1, las publicidades de los productos desinfectantes e insecticidas domésticos construyen la existencia de una amenaza latente a la salud. En este escenario, no hay lugar seguro ni en la casa, el jardín, el trabajo o cualquier otro ámbito. Y mediante la estereotipación de las animaciones de insectos y bacterias, se emprende la campaña para eliminar a ese otro amenazante caracterizado bajo el imaginario de los excluidos. De ese modo, estos productos generan un discurso propio que no sólo connota el exterminio de aquello que puede atentar contra la seguridad sanitaria, sino que implica una visión excluyente de ciertos sectores sociales.

En algunas de estas piezas, la amenaza es tácita y en otras, se recurre a la animación ya sea de mosquitos (Raid) como de bacterias (Ayudín), con el objeto de que resulten desagradables y así reforzar que son el enemigo a vencer. Para esta caracterización negativa, los personajes utilizan tanto el lunfardo como otras expresiones de los sectores más postergados de la sociedad. Se los ve bailando, jugando a las cartas o disfrazados de ladrones porque son los parásitos de un hogar armónico de clase media y/o alta. En este proceso de humanización, ellos están construidos bajo los estereotipos de la marginalidad. Entonces, las publicidades nos recuerdan que están ahí en los lugares donde no podemos ver, acechando cualquier distracción. De ahí, sobreviene la necesidad de consumir esos productos porque si no vemos a los virus, insectos y bacterias hay que eliminarlos desde las manos de los chicos, los objetos que tienen contacto con el exterior o de aquello que se comparte.

En consecuencia, el discurso se torna paranoico porque no hay ámbitos seguros. Por eso, bajo esta lógica recomiendan llevar un Lysoform pequeño para desinfectar la oficina en el trabajo, aplicarlo también en las hamacas de las plazas, pasar una toalla Ayudín sobre el carrito del supermercado y lavarse las manos con un jabón eficiente, como Lifebuoy o Protex, varias veces al día.

En este sentido, no es casual que los escenarios domésticos correspondan a los paisajes de barrios cerrados. Justamente, ámbitos desarrollados para que las clases altas se aíslen en búsqueda de seguridad imposible de lograr al convivir con otros sectores sociales. Así estas piezas son mensajes dirigidos a este público que forma ghettos por sus patrones de consumo.

De este discurso se infiere que la convivencia es un peligro, dado que en el acto de compartir un espacio, un juego o un objeto, nos arriesgamos al contagio de algo que no vemos pero que está ahí latente. Si internalizamos este discurso en las prácticas cotidianas, la convivencia en sociedad se vuelve imposible por el miedo al otro.

Otro elemento que es destacado por los spots es el denominado “poder residual” que ostentan los insecticidas. Esto implica no sólo la eficacia del producto en su aplicación sino más allá, cuando ataca a las larvas. Es decir su beneficio reside en el exterminio de una amenaza futura. Esto tiene su correlato en la esfera de la convivencia social con la premisa “a éstos hay que matarlos desde chiquitos”.  

Más allá de la higiene necesaria para conservar la salubridad, la lógica paranoica de este discurso, evidentemente, refuerza los fantasmas sobre los otros, los que nos pueden contagiar y traernos parásitos a un hogar armónico y perfecto como el que aparece en la publicidad.

El pasaporte de una “chica bus”

20 nov 2011

El “desaire” de Luciana Aymar a no entregarse al show en Sábado Bus fue la muestra evidente y necesaria de la mercantilización del cuerpo en los medios masivos de comunicación. En el caso del programa de Nicolás Repetto, en cada emisión, se ponen en juego diferentes estereotipos femeninos en los que solo cabe la cosificación de la participante.
Indiscutiblemente, quienes son invitados aceptan protagonizar las secciones que integran al programa. Aunque, sería difícil distinguir la delgada línea que separa la obligación del consenso. En esa dicotomía, se encontró la deportista al ser llevada a ocupar un rol predeterminado en el que ella no se sentía cómoda: la muñeca bus.
Ocurre que en ese programa, los casilleros están estrictamente delimitados y jerarquizados para las mujeres: “Bellezas internacionales” (para las modelos), “Muñeca bus” (vedettes), “azafatas” (secretarías y staff estable) y sólo para las selectas, “portfolio”. En todos los casos, el protagonismo es el desnudo, total o parcial, en el que lo femenino pierde su condición de sujeto para ser objetivado.
Al observar las sucesivas emisiones del programa de entretenimientos, la sección “bellezas internacionales” estuvo signada por un estereotipo de mujer alta, de extrema delgadez y sin siliconas en exceso. Así, se connotaba lo natural y lo fino que, por mimesis, se combinaba con la inmensidad de un paisaje exótico y real. En este marco, la modelo elegida formaba parte del cuadro como mero adorno.
Por otra parte, en la “muñeca bus” se puso en funcionamiento otro modo de mujer-objeto: la exuberancia de vedettes o personajes mediáticos que dramatizan clichés de fantasías sexuales.  Con la saturación del color rosa, la sección incluye una “performance” en vivo, donde la protagonista sale de una cajita, donde está atada, no emite palabra y es liberada por otro invitado y el conductor. Aquí es evidente el proceso de cosificación, al vincular este estereotipo con la producción masiva de un juguete. Asimismo, en términos de realización televisiva, esta última sección es más barata que la otra, que incluye una inversión en viajes.
En el menor de los niveles, están las “azafatas”, el elenco estable que desfila, decora y colabora con la sonrisa y desnudez. Mientras que, en el escalafón más alto de participación, está el “portfolio”, donde suelen lucirse actrices y actores con un lenguaje más artístico pero que busca el mismo impacto con la erotización visual.
¿Qué le pasó, entonces, a Luciana Aymar? Su figura de celebrity excede los casilleros impuestos. Pero en el esfuerzo para que participe en los espacios que le son permitidos en el show, fue reducida a su belleza y al “pecado” de operarse las tetas. Bajo una lógica machista, su trayectoria deportiva fue dejada de lado y se intentó vedettizarla. En el resto de los medios de comunicación, se condenó su “falta de onda”, cuando se trataba de timidez y de la conciencia de ejercer un rol que, públicamente, no le es propio. 

Esa Mitad

24 ago 2011

 Más allá del margen de votos entre Macri y Filmus, desde el discurso mediático se erigieron otros dos protagonistas antagónicos, en la lectura de la elección porteña. Por un lado, el “exitoso cerebro” de la campaña Pro, Jaime Durán Barba y por el otro, el “fascista” Fito Páez con la columna post-escrutinio, publicada en Página 12.


A partir de allí se amplificó un debate en el que los medios de comunicación replicaron el “asco” que le generaba al artista la mayoría que optó por Macri y en pocos espacios, se reprodujeron los argumentos que desarrolló el autor. En su artículo caracterizó a los porteños como mezquinos, individualistas, banales y conservadores, entre otros adjetivos del mismo tenor. Según Páez, este perfil fue cautivado por el actual jefe de gobierno.

Por otra parte, el asesor ecuatoriano aparece como el gran héroe comunicacional al plantear una estrategia electoral con una amplia adhesión. Sin embargo, su concepción del ciudadano no difiere tanto a la de Fito. En su libro “Mujer, sexualidad, internet y política. Los nuevos electores latinoamericanos” (2006) los describe como quienes “no votan por ideas, no suelen entenderlas demasiado ni les parece interesante perder su tiempo en estudiarlas” (ibíd., p. 345); “elector individualista, mediático” (ibíd. 348); “antes que solucionar problemas básicos de infraestructura, quieren lograr comodidad y diversión […] no pueden vivir sin televisor, celular y sin pintarse el cabello” (ibíd., p. 355); entre otras caracterizaciones.

¿Existe, entonces, demasiada diferencia con lo dicho por Páez? No, por eso los medios de comunicación enfatizaron el “asco” hacia los capitalinos y se lo atribuyeron al kirchnerismo, en una muestra más de la “crispación”.

No podemos dudar de la habilidad de Durán Barba, ya que para llegar al “corazón del elector” construyó una campaña sin conflictos y un personaje amigable. En ese sentido, la estética similar a Portugal Solidario 2010, los globos, la cumbia y el rock contagian ese espíritu de fiesta y diversión. En ese discurso, los afiches de “vos sos bienvenido” son propios de folletos turísticos, donde el ciudadano porteño, paradójicamente, recibe la tarjeta vip (o pro) a su propia Ciudad.

Paralelamente a la disolución de las otras figuras del partido (otrora candidatos), se acentuó la personalización del Pro en Mauricio Macri con la mediatización de su vida privada. Estos procesos si bien no alcanzaron a los planes presidenciales del jefe de Gobierno porteño, fueron suficientes para propiciar la imagen del representante “amigo” que pregona Durán Barba. Así el cliché “pan y circo”, es alimento del populismo de derecha, tal como ocurre en Francia e Italia. Despolitiza el Estado, la comunicación y sus mensajes.

Por otra parte, la postura de Fito no es nueva. Basta con recordar la canción y el videoclip de “el diablo en tu corazón” dedicada, explícitamente, a la Ciudad de Buenos Aires, sin Pro en el gobierno. También, fueron versos provocadores, en su momento, como: “Buenos Aires hoy te falta mambo, te sobra muerte y pasarela” y “te haces la chica sin tabú, pero sufrís baja presión”. Expresiones tan crudas como las de su polémica columna que no reprocha a quienes no eligieron a Filmus, sino a aquellos que aprobaron la gestión macrista y sus valores, tras cuatro años de mandato.

Más allá de los resultados, tanto Durán Barba como Fito Páez han mirado del mismo modo a esa mitad que optó por la reelección de Macri. Para uno, son los nuevos tiempos y para el otro, es repulsión. El héroe y el villano han sido armados al gusto de los intereses de los medios de comunicación.